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jueves, julio 14, 2005

Eran indetectables

Primer dato: Los ciudadanos británicos identificados como supuestos autores -y sospechosos firmes- del ataque terrorista a Londres eran gente ejemplar, buena, completamente integrada en su medio y quienes les conocen se declaran sorprendidos de su "misión" terrorista y totalmente desconocedores de tal actividad. No dejaban ni sombra de duda entre los cercanos.

Segundo dato: Las autoridades resuelven que para aumentar la seguridad de los ciudadanos y territorios es preciso restringir las libertades democráticas en materia de telecomunicaciones para poder detectar a tiempo las actividades de los fanáticos y violentos que ponen bombas.

La pregunta: ¿Alguien nos puede decir si los fanáticos y violentos que llevaron la tragedia a Londres, o antes a otras ciudades, habrían sido detectados por los servicios de inteligencia con las medidas propuestas siendo que su vida ciudadana (siempre según los testimonios de quienes les conocían) era ejemplar?

El error: la restricción de libertades ciudadanas elementales, además de ser una práctica no democrática y de alto riesgo, no garantiza la seguridad. Asemeja un palo de ciego de los gobernantes que, afectados por el terrorismo, no tienen todavía la respuesta adecuada y se sienten obligados a tomar decisiones aparentes para liberar la presión de sus ciudadanos.

Una conclusión: Este mes de septiembre se cumplirán cuatro años y dos guerras desde que el terrorismo islamista de Al Qaeda llevara la conmoción a todo el mundo destruyendo las Torres Gemelas de Nueva York. Dos guerras puestas en marcha para capturar a Bin Laden y para acabar con el terrorismo, pero no sabemos dónde está Bin Laden y el terrorismo internacional ha aumentado en el mundo cuatro años después.

El ataque de los fundamentalistas islamistas a Occidente, la antes particular y ahora generalizada "guerra santa" contra los "cruzados" occidentales, ha escalado puestos de auténtica convulsión mundial. Hoy hay más terrorismo que hace cuatro años y las dos guerras han retroalimentado el fanatismo de los terroristas y convertido en mártires a los hombres bomba.

Un éxito del islamismo fanático sería, justamente, la reducción de los derechos civiles de los ciudadanos occidentales si estos vieran recortadas sus libertades para..., al fin y al cabo, no haber sabido hacer frente al terrorismo internacional.

He releído una nota sobre Bin Laden publicada en 'La Punta' el 20 de septiembre de 2001, en la que recogía el testimonio de un periodista, Adrian McLiman, que contaba haber entrevistado a Bin Laden en 1983 en la que explicó con claridad sus planes para expulsar a los soviéticos de Afganistán e instaurar el Gobierno talibán en Kabul y declarar la ‘Jihad’ (‘Guerra Santa’) a Estados Unidos, Israel y todo Occidente.

Segunda aproximación: la guerra de los islamistas no es sólo contra el mundo occidental. Hace ya por lo menos doce años que comenzó la guerra de los fanáticos islamistas contra el mundo musulmán "desviado" (Arabia Saudí, el Irak laico de entonces, o el Afganistán soviético, Egipto...) y el mundo "libre" occidental (Estados Unidos, Europa, Israel...) y cada paso que nos hemos dado para hacer frente a esa guerra no ha hecho más que alimentar el terrorismo islamista.

Está claro que, al menos aparentemente, tenemos dos problemas: el primero la agresión que sufrimos de los radicales; el segundo, y no menos importante, el desconocimiento de por qué pasan estas cosas. Nos lo tenemos que hacer mirar. No debería sorprendernos tanto que los "suicidas" no vengan del extranjero a ponernos las bombas, sino que están dentro y forman parte de un proceso de evolución letal.

Ya sabemos pues que somos vulnerables. Por eso, necesitamos toda la seguridad posible, y más. Pero libertad también. Pretender que restringiendo nuestras libertades blindaremos nuestra seguridad es una táctica ofuscada y puede llegar a ser tan ciega como la de los propios fanáticos. Y seguiríamos siendo vulnerables por los indetectables.

jueves, mayo 19, 2005

Atutxa, en la diana

Juan Maria Atutxa, que ha sido presidente del parlamento vasco en la anterior legislatura y consejero de Interior vasco largos años, sigue siendo el objetivo a batir, y ocupa el centro de la diana, del entramado radical abertzale.

La labor de Atutxa como consejero de la Ertzaintza no gustó nada a ETA. La persiguió y hostigó hasta donde pudo, hasta el punto de haber sido "condenado" por la banda terrorista. Cuando ETA marca a una persona, tarde o temprano, se cobra la pieza.

Hasta siete veces se ha acreditado que las fuerzas de seguridad frustraron atentados contra Atutxa. Uno de ellos, recuerdo, consistía en "colar" un coche con explosivos en la comitiva nupcial de un hijo del consejero... el día de la boda.

Los ertzainas han pagado, algunos con sus vidas, la guerra de ETA; otros han sido apaleados en el casco viejo de cualquier ciudad por los jóvenes de la "kale borroka".

Ahora, el grupo parlamentario de las "tierras vascas" (ex batasuna) lleva al terreno político el objetivo etarra y lo pone de manifiesto con el descaro de escribir la palabra PNV en las papeletas en las que, parlamentariamente, procede escribir el nombre del candidato al que se da apoyo.

Más claro agua: desde EHAK (Partido Comunista de las Tierras Vascas) se explicita que, entre un presidente del Parlamento socialista o uno nacionalista, se prefiere al del PNV pero nunca a Atutxa, al que "odian a muerte", cabría decir coloquialmente, como a los enemigos del alma de todo vecino.

La posición de socialistas y populares en el bloqueo al parlamento vasco es de otro orden: rechazan la continuidad de un presidente nacionalista a la luz de lo ocurrido en esa cámara en la anterior legislatura, en la que los bloques enfrentados no admitieron misericordia.

Pero su opción se expresa en términos políticos: dan apoyo a un candidato alternativo y, como la aritmética parlamentaria empata a 33 votos ambos bloques, la elección resulta bloqueada.

La opción de EHAK, en cambio, no tiene pase político: no respeta a una persona electa por sufragio universal (un diputado) ni que los partidos puedan proponerla. Por eso no vota en blanco, ni por Atutxa ni por Buen, sino que escribe PNV en una papeleta, que así queda convertida en voto nulo.

Cruel circunstancia la de Atutxa, procesado por no haber disuelto en la cámara vasca al grupo batasuno -disolución ordenada judicialmente en aplicación de la ley de partidos que convirtió en ilegal a Batasuna- precisamente para proteger el derecho de todo grupo parlamentario a serlo por mor del sufragio universal, en definitiva, por haber amparado a quienes ahora le excluyen.

Por eso, ni el PNV ni Atutxa deben ceder a la presión; no lo hicieron con los tribunales, tampoco deben hacerlo con los batasunos. En condiciones normales, un político renunciaría a un cargo al convertirse en obstáculo de un acuerdo, pero en Euskadi las condiciones todavía no son normales.

miércoles, mayo 11, 2005

El PP abandona a ZP ante ETA

Rodríguez Zapatero ya sabe que no tiene el apoyo del Partido Popular para acabar con ETA, al menos el apoyo de que dispusieron ex presidentes anteriores cuando exploraron y hasta se reunieron con dirigentes de la banda terrorista. Ha sido el mensaje claro dejado por Mariano Rajoy en el debate sobre el estado de la nación. "Nosotros no hemos perdido el juicio", dijo.

Esa es una mala noticia, mucho más que Rajoy calificara a Zapatero de "traidor a los muertos de ETA". Traidor, grueso calibre para calificar la labor de un presidente del Gobierno dispuesto a intentar y conseguir el fin de la violencia. Desde luego, Zapatero no ha logrado la connivencia popular en ese debate.

Mala noticia porque ahora ETA ya sabe que Zapatero no cuenta con el principal partido de la oposición y, en consecuencia, si prosperaran las exploraciones y declarara una nueva tregua, los terroristas percibirían un presidente del Gobierno con menor fortaleza que si gozara del respaldo firme de todos los partidos democráticos.

Pensar en un futuro sin ETA no es una quimera, pero sí lo es el tránsito para encauzar el proceso de paz y lograr un abandono definitivo de la violencia. Otros presidentes lo intentaron, sin éxito, por la posición recalcitrante de la banda terrorista, pero en aquellos casos no falló la discreción de quien gobernaba ni de quien ejercía la oposición.

Ahora, en cambio, el Gobierno no para de hablar y alimentar un escenario que contempla un marco de salida al terrorismo de ETA mientras la oposición le da la espalda.

Mal asunto mantener la ficción de un pacto antiterrorista sólo apoyado por dos socios, hoy mal avenidos, que ya sólo sirve para el uso partidario en esa lucha para lograr el final de ETA.

Zapatero calificó a Rajoy de agorero, por sus incumplidas profecías, y se felicitó de que sólo se cumple en España lo contrario de lo que vaticina. No es motivo de esperanza ni consuelo para una asignatura pendiente de tal calibre. En ese tema, sin el PP, Zapatero es hoy más débil frente a ETA.

martes, enero 18, 2005

El lenguaje de ETA

Los mensajes que usualmente emite ETA suelen generar mucha algarabia y sobre todo ruido, especulación y mucha confusión. Cuando desde fuera de ETA, tanto desde el Gobierno español como del vasco, se aceptaba como hipótesis una nueva tregua -tal vez definitiva se apuntaba- antes de las elecciones vascas de la primavera, ETA ha hablado. Un coche bomba en una calle de Guetxo es su última palabra.

Siempre que en el seno de ETA se han producido movimientos de acercamiento a planteamientos abiertos a una salida de la violencia, la propia organización terrorista ha combinado este escenario de futuro con una realidad presente: el atentado.

Bien para que el proceso de distensión se abriera desde una inicial y aparente posición de fuerza (un coche bomba de gran potencia en este caso), bien porque los sectores más duros de la organización se opusieran a ese escenario de salida de la violencia. Cuando a ETA le ha intereado, la bomba ha estallado.

Ha ocurrido así siempre. No es fácil en el núclero duro de ETA madurar un abandono de las armas. En última instancia, los duros -que suelen conservar las armas que en defintiiva dan y quitan el poder en el seno de la organización- siempre se acaban imponiendo a los 'políticos' que maduran o lideran ese proceso de paz.

Incluso cuando se disolvió toda una rama de ETA, la político-militar, su núclero más recalcitrante se pasó con armas y bagajes a la rama militar de ETA, llegando a dirigirla un tiempo.

Es más, cuando un dirigente con autoridad moral en la organización avalaba la evolución y el paso de banda armada a fuerza política que no emplea el terrorismo como arma de lucha, hasta podía desaparecer (Pertur').

Frente a quienes han hablado estos días de que ETA podía declarar una tregua y los responsables -y esperanzados- reclamaban que ETA sólo debía anunciar el abandono de las armas, ETA ha hablado con un coche bomba. Poco antes Otegui ya lo había anunciado: aquí no ha cambiado todavía nada y Euskadi vive un escenario de conflicto.

En apenas una semana, se ha desencadenado en la cuestión vasca un escenario nuevo, con posiciones abiertas a un cambio. Nada ha cambiado pues, ni antes ni después del coche bomba de hoy en Guetxo. No es sólo el lenguaje de ETA, es su táctica.

martes, enero 11, 2005

In extremis

La iniciativa de un fiscal de la Audiencia Nacional y la alarma social originada a causa de la anunciada excarcelación de un etarra condenado a tres mil años de cárcel al cumplir 18 ha salvado "in extremis" un trámite penitenciario, cual es la aplicación de las ventajas previstas para los presos condenados con el objeto de su reinserción en la sociedad.

Ocurría, para escándalo de la opinión general, que un etarra que solicitaba champán y langostinos para celebrar cada atentado de ETA, podía salir a la calle tras 18 años, pese a tener adjudicados penalmente 25 asesinatos, por 'redención de pena'. Ocurre, además, que el ciudadano Juan Ignacio de Juana Chaos ha acreditado que no se quiere reinsertar.

El celo de un fiscal ha permitido prorrogar el encarcelamiento del condenado por las amenazas vertidas en un artículo publicado en el diario Gara, alguna de cuyas perlas -se reproduce en esta página- es particularmente amenazante: nos dice que si no sacamos nuestras sucias manos de Euskalherria... "el futuro terminará demostrando sin duda que os quedásteis sin ellas".

Tiene también enjundia que un delito de opinión amenazadora permita mantener en chirona (bien que preventiva) lo que no lograban 25 asesinatos (confirmados por sentencia).

jueves, enero 06, 2005

Tres mil años de condena, 18 de cárcel

El histórico integrante del "comando Madrid" de ETA José Ignacio de Juana Chaos, condenado a más de 3.000 años de cárcel, puede quedar en libertad dentro de un mes, después de haber cumplido 18 años en prisión.

Uno tiene capacidad para entender que la Constitución establezca que no se puede permanecer más de 30 años privado de libertad y que, en consecuencia, la pena de tres mil años por los atentados cometidos (once), asesinatos (veinte) y estragos múltiples causados sea papel mojado. Y también que se redime pena cumpliendo cursos de formación, trabajos en la cárcel, puesto que el objetivo penitenciario es la reinseerción.

Pero cuesta comprender que el legislador haya establecido que el cómputo para la redención de pena se aplique sobre el máximo constitucional de los treinta años y no sobre la teórica condena. Suena a burla.

Como De Juana, otros afamados gudaris de raza 'itinerante' como Antonio Troitiño, Inés del Río y el francés Henri Parot (con condenas superiores a los 2.000 años) se encuentran también en capilla penitenciaria... camino de la libertad.

domingo, enero 02, 2005

Desunión ciudadana

El desafortunado incidente ocurrido durante la manifestación convocada por la Asociación Víctimas del Terrorismo contra ETA no aporta más que un nuevo dato al imcomprensible hecho de que uno de los pocos argumentos políticos que une a las personas, el terror de ETA, sea al tiempo factor de desunión ciudadana.

Entiendo que la circunstancia de que unos energúmenos, supuestamente víctimas del terror se conviertan en agresores no es más que un indicador de la tensión política que causa ETA y los modos de afrontarla. Ya se sabe que hasta hubo partidarios de buscar a ETA hasta el mismo centro de la Tierra.

Ni tan siquiera habría que desesperarse ante la contumaz persistencia de ese fantasma del pasado, el odio entre españoles por las ideas. Afortunadamente, los lemas de esos inquisidores les descalifican, tanto como a quienes pretenden enaltecer con sus gritos.

Necesitan gritar y zarandear a un ministro, en esa ocasión en funciones ciudadanas de padre de familia. ¡Qué no habrían hecho con él si se le ocurre acudir a la manifestación en la cabecera presidencial! ¡O con propio el comisionado por las víctimas del terrorismo, del que se preguntan por qué no estaba en la manifestación! ¿Es que también ardían en deseos de expresarle su desaire para aplaudirle la cara?

miércoles, diciembre 15, 2004

Devastador alegato de las víctimas

TXEMA ALEGRE - 15/12/2004 - 13.10 horas

Conmovedora y devastadora intervención en el Congreso. Todos los partidos, todos los medios de comunicación y hasta las administraciones fueron objeto del reproche dirigido por Pilar Manjón, representante de las víctimas del 11-M, una madre de un joven fallecido en los atentados. Su deseo, que nadie vuelva a pasar por lo que ellos están pasando, que no vuelva a ocurrir otro 11-M, ni lo que vino después.

Habló con dolor pero con fortaleza. "No me hagan preguntas -dijo al final de su discurso- porque respondería desde mi dolor. No he venido a darles pena, mi dolor lo vivo en la intimidad". No le hicieron preguntas: con las palabras pronunciadas ya bastaba, porque logró por primera vez la unanimidad de los grupos en esa comisión, hicieron autocrítica y pidieron perdón.

La señors Manjón desnudó una cadena de errores y un memorial de agravios hacia todas las administraciones, para reclamar la verdad, justicia y reparación "moral, nunca económica, porque tenemos comprobado que el dinero ni abraza ni consuela", dijo.

En su alegato, ridiculizaba Pilar Manjón cuanta retórica se ha podido difundir en estos nueve meses transcurridos. El mensaje más crudo, las víctimas no se sienten amparadas por el estado de derecho.

Reclamó la aplicación completa de la ley a los culpables, respeto a la voluntad de las familias para evitar el uso de sus nombres, investigación sobre la filtración de las imágenes captadas por la cámaras de Renfe en el mismo instante de la explosión en Atocha, responsabilidades por haberse filtrado los datos personales, direcciones y teléfonos de los afectados, en suma, que nunca se utilice el nombre de las víctimas buscando opciones partidarias, que no se juegue más con su dolor partidariamente.

Denunció "pactos de justicia" y exigió la aplicación completa de la ley. "Nos mienten cuando nos dicen que los culpables serán castigados", dijo tras rememorar el primer juicio a uno de los culpables -un menor-, cuya vista apenas duró cinco minutos y significará que quede libre e impune a los 23 años.

Apeló a la dignidad y la moral de la prensa en el tratamiento de las víctimas y que, cercano el primer aniversario, no se vuelvan a ensañar con las imágenes del terror para ganar audiencia. Reclamó que se desvelen los errores cometidos en todos los ámbitos y que dimitan sus responsables.

Hasta repasó cómo se sintieron tratados el mismo día 11 y siguientes, incluso cuando buscaban a sus seres queridos en Ifema, "nuestro pabellón de la muerte", donde las familias eran llamadas desde un frío megáfono, reclamando el apoyo psicológico que se les prometió.

Cuestionó en suma la propia comisión de investigación, por haber cedido al encastillamiento de posiciones partidarias y hasta por la insensibilidad mostrada en sus debates. La intervención de la señora Manjón llevó el discurso de los días 13 y 14 de marzo al 11, el día en que murieron 192 personas en Madrid.

Ningún grupo le hizo preguntas. Todos los portavoces reconocieron su testimonio y pidieron disculpas a las víctimas. Olabarría consideró bastardo que se patrimonialice su dolor y dijo que las palabras de la señora Manjón eran las "únicas pertinentes" en esa comisión. Rubalcaba extendió la petición de disculpas en nombre de todo el Parlamento "porque nosotros como legisladores seguro que hemos cometido errores y les hemos fallado. Algunas cosas no hemos hecho bien".

Con dignidad, cerró este turno Pilar Manjón para pedir en nombre de las víctimas consenso a todos los partidos y añadió -esta vez a título personal- como madre de una víctima "porque ustedes son mi Parlamento. Con todo el dolor, el día 14, cuando todavía no me habían dado el cadáver de mi hijo, yo fui a votar. Porque ustedes nos representan a todas las víctimas."

Nueve meses y pico de interrogatorios y debate investigador para descubrir hoy, escuchando una voz de la calle, "de carne y hueso", desde un estrado del Congreso, que la vida oficial no discurre por los derroteros de la vida real.